Principal bebés



Primera semana



Segunda semana



Tercera semana








Volver a la pagina principal



Prefacio, bebes nadadores.



El mito de que los bebes saben nadar debido a que han estado en el liquido amniótico durante muchos meses es falso. Un bebe flota y tiene la capacidad de cerrar la glotis de forma automática en cuanto nota que hay agua en la garganta y no tiene miedo al agua de manera innata pero nada más.

Si unimos la flotabilidad, no pasar agua a los pulmones y falta de miedo al agua innato, tenemos que el niño/a muy rápidamente puede adaptarse al medio. Esto solo quiere decir que podrá flotar (hacer el muerto) y hacer zambullidas (buceo con ayuda de los padres o un profesor) antes de los seis meses con pocas dificultades. Muy difícilmente un bebe de menos de 18 meses lograra una mínima independencia en el agua.

Me gustaría resaltar que no todos los bebes aprenden a nadar antes de los dos o dos años y medio. Después de muchos años observando el aprendizaje de los pequeños, la mejor variable para predecir cuanto le costara ganar algo de independencia en el agua es el comportamiento de los padres, antes y durante las sesiones. Si han mostrado miedo y han asustado al niño con el agua, posiblemente le costara más aprender que a un bebe que nunca le hayan asustado con el agua.

En la mayoría de las ocasiones son los miedos de los padres y madres los que retrasan el aprendizaje del niño/a. Desde muy temprano los bebes "aprenden a leer" en la cara de los padres. Si el bebe realiza una acción, por ejemplo una zambullida con el padre, y la madre, asustada, se lo arrebata de los brazos y se lo lleva al pecho, lo acuna y lo besa, el bebe posiblemente no quiera hacer una zambullida en mucho tiempo. Este bebe pensara, por las reacciones de su madre, que es un acto peligroso. Si al contrario la mama lo coge y hace de esta acción un juego mediante una zambullida al padre, carreras y risas, el bebe querrá participar en ese juego.

Mi opinión es que hasta los 24 o 32 meses han de ser los padres o madres los que enseñen a sus hijos o hijas a nadar, ya sea solos o con la ayuda de un profesional de la enseñanza de bebés. No es adecuado una separación antes de los 24 meses de la madre o del padre ya que esta puede llegar a ser traumática para el bebe. Podrá ser a partir de los 32-36 meses la edad adecuada para que empiece a practicar con un profesor/a pero siempre con el padre o la madre cerca.

Un estudio de la profesora Diem de colonia (*1) indica que los bebes-nadadores son más inteligentes que el resto. Este estudio, muy criticado fuera del mundo de la natación para bebés, pretende de alguna manera demostrar que los 90 minutos o algo mas que un bebe pasa a la semana en el agua, es decir menos del 0,8 por ciento de su tiempo, influye positivamente en la inteligencia del bebe. Mi opinión y la de muchos pediatras es que el estudio fue mal realizado o el grupo de control no era el adecuado. Algunos otros estudios sugieren que la inteligencia del bebé esta muy relacionado con las estimulaciones que recibe. Esto nos puede llevar a la conclusión que un bebe que acude a nadar con su madre o padre tendrá una influencia muy positiva en su inteligencia debido a las estimulaciones constantes que recibe.

Al fin, aunque soy un profesional del tema y por consiguiente me merecería estar más de acuerdo con estos estudios que afirman entre otras cosas, que los bebes que aprenden a nadar son más inteligentes o que su desarrollo físico-motor o su aparato cardio respiratorio tienen un desarrollo superior al de los bebes que no dan clases de natación, la verdad es que no me merecen mucha confianza. El tiempo que pasa un bebe en el agua en comparación con el resto de las actividades que realiza, recuerda que son casi incansables, es demasiado poco para que tenga consecuencias tan claras.

Creo que los tres razonamientos que me convencen de forma muy positiva para promover la enseñanza temprana de la natación a los bebes son:

El contacto físico entre los padres y el bebe durante las sesiones, la compresión mutua y las interrelaciones que se crean, es lo que realmente genera cambios positivos en el bebe y en los padres.

Con el tiempo el bebe (en función de su edad), ganara independencia en el agua, lo que le puede suponer salir airoso de una situación peligrosa.

Le estamos dando unas bases deportivas que si el bebe mientras crece y se desarrolla continuamos con ellas, le estaremos ayudando en un posible futuro deportivo.



(1) -> Diem y cols. (1980) citados en Bárbara Ahr (Nadar con bebes 1992)





Alimentacion y deporte Piscinas



javier solas natacion bebes natacion bebes


Piscinas